En el Gobierno confían en que la inflación se va “desplomar” en los próximos meses como consecuencia de la política de apretón monetario. Consideran que al mantenerse una misma la cantidad de dinero circulante, si el público destina más pesos a pagar un cierto tipo de bien o servicio, no tendrá para destinar a otros, lo que hace que ese bien menos demandado baje de precio y todo se compense. Y sostienen que todo ello llevará a una baja en la dinámica de precios. Pero la realidad a veces indica otra cosa.
Desde agosto de 2025, la inflación ha ido en incremento, paso a paso, algo que desde el Gobierno se explica por el efecto de la dolarización del público en un año electoral. Ahora aseguran que, pasada esa etapa, el IPC debería bajar.
La cuestión es determinar cuál fue el motor del índice de precios de estos años y ver si todavía tiene margen para seguir ganando terreno. Gran parte del fenómeno se explica por la suba del precio de los servicios públicos, en la medida en que se van eliminando subsidios.
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Así lo señala el economista Nadin Argañaraz, del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), quien hizo un cálculo sobre la variación de los precios relativos desde 2017, que es el año que se ha tomado como base en las últimas comparaciones al indicar que el IPC de 2025 fue el mas bajo desde ese momento.
Se puede entender los precios relativos del siguiente modo: una persona con ingresos equivalente en 2017 y en 2025 ha pasado a gastar más en servicios y menos en ropa o bebidas alcohólicas.
Cómo variaron los precios en los últimos 8 años
“El dato concreto de la inflación de 2025 es que fue la más baja de los últimos 8 años, quedando como menor la de 24,8% registrada en el año 2017”, plantea Argañaraz.
Para el economista, es pertinente evaluar cómo se han ido comportando los diferentes rubros en ese período para tener una idea mas precisa sobre el impacto en los niveles de consumo.
“El componente integrado por alquileres y servicios públicos de energía registró su precio relativo mínimo en diciembre de 2023, cayendo prácticamente a la mitad en relación a diciembre de 2017”, dice el estudio. Pero el mismo aclara que “en los últimos dos años subió un 72%, llegando a 83,7 contra 48,6 de diciembre de 2023”.
“Es decir que todavía está un 17% debajo de diciembre de 2017, teniendo que subir un 19% para igual ese nivel. Es enorme el cambio de estos dos últimos años”, advierte el reporte.
En ese sentido, agrega que “las comunicaciones tuvieron un comportamiento similar ya que en diciembre de 2023 tuvieron su precio relativo mínimo, un 37% menor al de diciembre de 2017”. “Entre 2023 y 2025 subió un 35%, estando aún un 15% por debajo de diciembre de 2017”, explica el reporte.
La investigación del titular del IARAF dice que “el precio relativo que más aumentó en los últimos dos años es el de restaurantes y hoteles que hoy es un 25% más caro relativamente que en 2017”. “En el otro extremo, las bebidas alcohólicas son lo que más se abarató relativamente en los últimos 8 años. Hoy es un 25% más barato relativamente su consumo que en 2017”, precisa el estudio.
Argañaraz indica que “se ha dado una reversión de precios relativos en los dos últimos dos años, observándose subas de alquileres y servicios públicos de energía inclusive durante los últimos 6 meses, cuando la tasa de inflación tuvo una tendencia ascendente”.
“Habrá que ver cómo continúa el proceso durante este año 2026, en el que se espera un nuevo descenso de la tasa de inflación anual. Todavía restan cambios relativos, dada la comparación con el año 2017”, aclara el estudio.
