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El acero encontró sostén en Vaca Muerta y evitó un cierre de año en rojo

La industria siderúrgica argentina logró cerrar 2025 con números positivos en producción, a contramano de la debilidad general de la economía real. El factor decisivo volvió a ser el sector energético y, en particular, el empuje de Vaca Muerta, que funcionó como principal ancla de demanda en un contexto de caída del consumo, retroceso de la construcción y fuerte presión importadora.

Según datos de la Cámara de la Industria del Acero, en noviembre de 2025 la producción de acero crudo alcanzó las 374.900 toneladas, con una suba del 10,7% interanual y una mejora mensual del 0,4%. De esta manera, el sector logró consolidar un cierre de año en terreno positivo, aunque con señales de fragilidad estructural.

El desempeño de los principales sectores demandantes de acero dejó en evidencia una marcada heterogeneidad. Mientras la energía mostró un crecimiento sostenido, el resto de la economía continuó operando en niveles deprimidos.

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La construcción siguió sin dar señales claras de recuperación. En noviembre, los despachos de cemento cayeron 13,7% frente a octubre y 4,2% en la comparación interanual, limitando la absorción de productos largos y planos.

El sector automotor profundizó su ajuste: la producción de vehículos retrocedió 19,6% mensual y 29,3% interanual en noviembre. En el acumulado de once meses, el balance de 2025 quedó levemente por debajo del año anterior, reflejando un mercado interno aún débil y exportaciones condicionadas.

La maquinaria agrícola mostró una desaceleración hacia el cierre del año, aunque logró terminar 2025 con un resultado marginalmente superior a 2024. Las expectativas para 2026 se apoyan en una eventual estabilidad macroeconómica y en una buena campaña agrícola.

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En contraste, el consumo masivo y la línea blanca finalizaron el año en una situación crítica, con caída de volúmenes, sobreoferta y mayor competencia de productos importados. En este segmento, cualquier recuperación dependerá casi exclusivamente del crédito y de la mejora del ingreso real.

Vaca Muerta como amortiguador industrial

El único sector con desempeño claramente positivo fue el energético. La demanda de acero creció en las áreas vinculadas al desarrollo de Vaca Muerta, impulsada por la ejecución de proyectos de transporte de hidrocarburos —oleoductos, gasoductos y obras asociadas— que permitieron aliviar cuellos de botella históricos del sistema.

Este impulso explicó buena parte del crecimiento interanual del acero crudo y permitió compensar la caída en otros segmentos. Para 2026, el sector energético aparece nuevamente como el principal sostén de la actividad siderúrgica, aunque la cámara del sector advierte que la creciente competencia de productos importados podría afectar la provisión local de insumos si no se recupera el resto de la demanda interna.

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Producción: luces y sombras

El detalle de los principales indicadores productivos refleja esa dualidad:

• Hierro primario: 214.900 toneladas en noviembre, con una leve suba mensual del 0,2%, pero una fuerte caída interanual del 21,6%.
• Acero crudo: 374.900 toneladas, con suba mensual del 0,4% y crecimiento interanual del 10,7%.
• Laminados terminados en caliente: 334.300 toneladas, con baja mensual del 1,1% y mejora interanual del 0,7%.
• Planos laminados en frío: 82.800 toneladas, con una caída del 30,9% frente a octubre y del 10,6% interanual, reflejando la debilidad del consumo industrial.

Un 2026 con más desafíos que certezas

El balance de 2025 deja una conclusión clara: sin Vaca Muerta, la industria del acero habría cerrado el año en retroceso. El sector energético volvió a actuar como motor y amortiguador, pero no alcanza para garantizar una recuperación amplia y sostenida.

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De cara a 2026, la siderurgia enfrenta un escenario desafiante. La continuidad de las inversiones energéticas será clave para sostener niveles de actividad, pero la recuperación plena dependerá de una mejora más generalizada del consumo, del crédito y de la competitividad frente a las importaciones. Sin ese equilibrio, el crecimiento seguirá siendo parcial y altamente dependiente del pulso de Vaca Muerta.

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